El
integrante del Movimiento Social Ecológico Bolívar en Martí,
Argenis Martínez, señaló que el deseo de este colectivo es
recuperar la manera equilibrada como “nuestros antepasados
campesinos concebían a la Naturaleza, la forma como utilizaban la
tierra para sembrar y producir alimentos, para que ellos sean los
maestros de las nuevas generaciones”.
Según
Martínez, los terrenos donde funcionará la aldea fueron donados por
un consejo campesino y el diseño de la estructura de las primeras
instalaciones ya se culminó. En tal sentido refirió que están a la
espera de los recursos para comenzar la construcción y recordó que
el año pasado “los compañeros del Ivic nos plantearon la idea con
el fin de integrar el conocimiento científico y el social. Esta
iniciativa nos permitió apoyamos mutuamente” aseguró..
La
aldea agroecológica está respaldada por el proyecto “Nutrientes y
metales en rubros cultivados bajo diversas prácticas y malezas
asociadas a unidades de producción agrícola de Carayaca”,
financiado por el Programa de Estímulo a la Innovación e
Investigación (Peii) del Ministerio del Poder Popular para Ciencia,
Tecnología e Innovación.
Eder
Peña, profesional asociado a la investigación del Laboratorio de
Ecofisiología Vegetal del Centro de Ecología del Ivic, informó que
el objetivo del proyecto es evaluar las especies vegetales producidas
en las parroquias El Junko y Carayaca, contrastando rubros
comestibles cultivados bajo prácticas convencionales con cultivos
agroecológicos.
Asimismo,
la propuesta busca evaluar las plantas ruderales (que crecen
alrededor de los cultivos) como indicadoras de toxicidad por metales.
“Hay elementos esenciales para las plantas, como el nitrógeno,
potasio, fósforo, calcio y magnesio; mientras que otros se hallan en
menor proporción. Muchos agroquímicos contienen metales pesados y
no pesados nocivos para la salud, como los fungicidas, que poseen
zinc, cobre y manganeso”, dijo Peña.
Dentro
del Eje Junko-Carayaca se trabajará específicamente en la cuenca
del río Petaquire “por ser testigo de los cambios ocurridos en la
cuenca, tener una actividad agrícola intensiva y haber establecido
un componente cultural muy interesante, debido a la migración
europea” informó Peña. Esta cuenca es parte de un corredor
ecológico que abarca el monumento Pico Codazzi, los parques Macarao
y Henri Pittier y las áreas protegidas del Distrito Capital.
Acompañamiento
social
Con
miras a identificar las prácticas agrícolas más frecuentes y el
estado actual del conocimiento de los habitantes de la zona sobre los
efectos del uso de agroquímicos sobre el ser humano y el ambiente,
el Ivic efectuó recientemente un abordaje comunitario a 23 familias
de los sectores Río Arriba y Las Lapas, pertenecientes a El Junko y
Carayaca, respectivamente.
El
abordaje comunitario consistió en la aplicación de una encuesta,
con la cual se conocerá el potencial cultural de dichas comunidades
para una futura transición hacia prácticas agroecológicas.
Asimismo, permitirá medir el impacto del mercado sobre la actividad
agrícola, el grado de organización comunitaria y temas rurales
vinculados al riego y pérdida de conocimientos locales, entre otros
aspectos.
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